¿Cómo es la vida de los gatos callejeros?

Los gatos callejeros

Aunque acercarse a una cifra concreta es complicado, aproximadamente el 90% de los gatos domésticos son gatos sin pedigrí y de ellos una gran parte son gatos callejeros. Tras varias generaciones de crias, los gatos callejeros suelen recuperar el color de su pelake tipo tabby, al ser un rasgo dominante genéticamente que con la reproducción incontrolada hace imponerse sobre el resto de los colores.

Los gatos callejeros suelen vivir en zonas, ya sean rurales o urbanas, donde la comida se pueda conseguir más fácilmente y es por ello que se les puede considerar en un punto intermedio entre los gatos asilvestrados y los gatos domésticos. Estos gatos suelen mantener un alto grado de afecto por las personas que les propician alimento, aunque con una cierta distancia a nivel psicológico.

Colonias de gatos callejeros

Una pequeña colonia de gatos callejeros puede elevarse de forma rápida debido a que las hembras pueden tener entre 30 y 50 crias durante su vida, y el gato macho puede engendran cientos de crias. En las condiciones de vida en que suelen vivir estos animales, suelen sobrevivir 1 de cada 8 gatitos, pero aún así, la población felina aumenta de manera considerable.

El control de los gatos callejeros es una cuestión polémica. Con toda la razón, las personas que les gustan los gatos se oponen a las campañas de recogida y supuesta adopción que se realiza en muchos municipios y ciudades (“supuesta”, ya que la mayoría de estos animales acaban siendo sacrificados). Frente a eso, se han llevado a cabo planes de control de natalidad de diversa índole: por un lado, el ofrecer a los animales alimento rociado con una especie de anticonceptivos. A pesar de ser difícil de controlar la ingesta, ha habido buenos resultados en determinadas zonas donde se ha puesto en práctica.

Esterilización de gatos callejeros

Otro plan es la esterilización masiva que requiere mucho trabajo por tener que capturar a todos los animales, realizarles la esterilización, marcarlos y devolverlos luego a su territorio. No obstante, esto ya se ha llevado a cabo en ciertas ciudades, donde no es raro ver a gatos callejeros marcados, por ejemplo, con un pequeño corte en la oreja que señala que ha sido esterilizado.

En cuanto a las enfermedades de los gatos callejeros, estos son animales vulnerables y suelen vivir menos que los gatos domésticos. Además, sus proporciones también suelen ser inferiores, que suele ser debido a que se mueven más que un gato doméstico, ya que deben buscar comida, cazar o protegerse de las inclemencias del tiempo.

El mayor peligro de enfermedades en los gatos callejeros vienen de algunas tales como las infecciones respitarorias (gripe felina), que suele tener consecuencias devastadoras en una comunidad de gatos callejeros. Otras enfermedades pueden ser los parásitos intestinales, por lo que si adopta a uno de estos gatos, ya sea adulto o bebé, entre los primeros tratamientos a proporcionarle debería ser darle un antiparasitario interno que le indicará su veterinario.

Los gatos callejeros corren mayores peligros al vivir en la calle: caidas, atropellos, envenenamiento…, por no decir los enemigos humanos.
Como posibles gatos a adoptar, en caso de encontrarse medianamente sanos, suelen ser gatos más fuertes, pues sus antepasados se han criado bajo las leyes de la naturaleza.

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